Me encontró en la esquina de Rafael Sanzio con Padre Errázuriz. Se cruzaba entre mis piernas sin dejarme caminar. Se dejó hacer cariño y me di cuenta que estaba flaquito, se le sentían los huesitos de la columna, y deshidratado. Lo llevé a mi casa y ha recuperado peso.
Buscamos a sus dueños porque es enfermo de regalón y se nota gato de casa. Está castrado pero sin chip