Milo, a pesar de sus cortos 2 años de vida, ha enfrentado una dura realidad. Vivía en un hogar donde el hambre y la violencia eran su pan de cada día, hasta que unos trabajadores decidieron cambiar su destino. Sin embargo, su nueva vida no fue la esperada, ya que estuvo atado durante 3 meses las 24 horas del día. Pero nosotros decidimos darle una segunda oportunidad y cambiar su vida para siempre. Milo merece una familia que lo ame y le brinde la contención y el amor que necesita para aprender a confiar y adaptarse. Actualmente, se encuentra en un hogar temporal, pero lamentablemente, solo cuenta con unos días, hasta el 27 de mayo, para encontrar un hogar definitivo. ¿Podrías ser tú quien le dé la oportunidad que tanto necesita?